El respeto y el tránsito, I

Pequeño cuestionario:

  • Si usted estaciona, ¿ lo hace ocupando el menor espacio posible y sin dejar huequitos en las entradas particulares, o tira el auto en el primer lugar que haya, ocupando un espacio y medio, sin otras consideraciones?
  • Si existe la posibilidad de dejar cruzar un peatón, en una esquina. ¿Lo deja cruzar o se lanza cual caníbal hambriento tras un contingente de sabrosos turistas?
  • ¿Usa las balizas para señalar que va a estacionar, o se enteran sólo porque ud. detuvo su vehículo abruptamente y con cara de ” dale, decime algo y te bajo lo’diente’ de un bife” ?
  • ¿Está acostumbrado a señalar el giro con esa lucecita parpadeante, o pretende que el misticismo invada a la población y sepan instantáneamente que ud. va a doblar en la próxima esquina?
Sí, señores, el tránsito en nuestra ciudad deja mucho que desear. Los pozos, la señalización deficiente, el sistema medido de estacionamiento y la cantidad de vehículos en la calle conforman nuestra realidad vial de cada día.

Pero…¿quiénes son esos sucios bastardos capitalistas que obstruyen el tránsito sin respetar señales, ésos que aprendieron a manejar por correspondencia en el tiempo que el Correo estaba con su personal en paro por tiempo indeterminado?

¿quiénes se atreven a salir a la calle sin cubiertas para nieve con 10 cms sobre la calzada?
¿quiénes son ?
(una pista: vaya al baño y mírese al espejo)

El manejar bien o mal no depende de cuántos años al volante tengamos, ni la cantidad de accidentes que hayamos protagonizado, cual ránking invertido y meritorio.

Tiene que ver con el RESPETO.

Padecemos omnipotencia cuando pensamos que nunca nos pasará nada si hablamos por celular, si tapamos una entrada particular o salimos a la calle sin seguro y sin frenos.
Nos creemos invencibles e intocables. No pensamos que los demás y nosotros formamos el tránsito día a día. Y que los errores que cometemos, cuestan vidas.

La próxima vez que esté tan apurado que deba estacionar frente a una bajada para sillas de ruedas, trate de recordar este post.

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Acerca de Pequi

Vuelan las hojas en el viento y se llevan bajo el brazo todas las palabras pronunciadas y por pronunciar. Alguien tiene que darle una nueva voz a las palabras, y yo justo pasaba por aquí.
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