Veinte años no son nada cuando hay amor

Si te fuiste no vuelvas, ahora, con esa cara de yonofui. No pretendas que te importa, no toques las fotos de los chicos sobre la ventana. Ese airecito de nadiementiende es tan conocido que podría recitártelo de memoria, igual que la ropa arrugada y los cigarrillos que asoman por el bolsillo de la camisa, como si no supiera que volviste a fumar.

No es que no me importe, pero me da igual si hace tres semanas que no comés bien. Y, ¿sabés que? Tampoco me pone nerviosa que poses de galán en la puerta, subiendo el brazo como cuando éramos novios y llegabas a la casa de los viejos los domingos por la tarde, recién bañado y perfumado.
Igual mi vieja nunca te soportó, sabelo. Es el sexto sentido de las madres, tal vez, que después de veinte años le doy la razón. Será que te veía venir, con esa facha de hombre trabajador pero también de ladino, cuando mirabas hacia el costado las tardes de lluvia.

Claro que entiendo que estabas harto, si venías quejándote hace más o menos quince años. Desde que nació Clarita que lo único que escucho de vos son quejas, lamentos, reclamos.

¿Dónde está el hombre que me prometió bajarme la luna para que ilumine mis ojos dorados?¿Dónde quien me juró que jamás me haría daño?
No te pregunto por la fidelidad, porque esa palabra para vos no significa nada. Usarla sería darle un sentido y a vos, evidentemente, te faltó aprenderla en la escuela. ¿ O se aprenderá en casa, eso de querer a alguien y no faltarle el respeto? ¿ Tanto te costaba dar la cara y decirme de frente lo que pasaba? ¿ O te creés que soy idiota, que no puedo entenderte? Claro, no iba a aplaudirte precisamente, pero tampoco…dejame hablar, que en estas tres semanas estuve pensando mucho y tengo algunas cosas para decirte.

Pasá, sentate y escuchá. Lo mínimo que podés hacer después de haberte ido con esa arrastrada que tiene ¿cuántos? ¿ quince años menos? Ah, claro, no puedo decirle arrastrada, porque se arrastró con vos. Bueno, con vos y con cuántos más, vaya uno a saber, porque con esa facha, seguro que casta y virgen a tus brazos no llegó.No me pongas esa cara de fastidio porque sabés que no la aguanto. Ahora que te mandaste la macana, enfrentá de una vez por todas lo que elegiste.

No quiero ni escucharte decir que simplemente pasó y toda esa sarta de estupideces. Yo fui quien crió a tus hijos mientras vos progresabas, yo quien vigilaba a la empleada para que tus camisas estuvieran planchadas y limpias, siempre yo. Claro que ahora también soy yo, soy yo la que fue a ver a un abogado, y por tu cara veo que vos también, ahora entiendo…ahora entiendo que estás haciéndote el buenito porque hablaste con tu abogado y te dijo, tan clarito como a mí, que tenías mucho para perder. No sólo la casa, los autos y la casita del country, también los chicos, que los vas a ver sólo cuando a mí se me de la real gana, y da la casualidad que no se me da justo hoy.

También hablé con mis hermanas, y como recordarás, Claudita está estudiando para abogada. Ella me dio todo un listado de pruebas que ya le junté para presentar en el juicio. Si tanto te gustó arrastrarte, voy a ayudarte a arrastrarte más, total ese barro ya lo tenés muy pisado.

Ah, y antes que te vayas, firmame esta chequera, porque viste, tres semanas de gastos se están acumulando y María Paz no llevó almuerzo hoy al colegio porque como vos no aparecías no le pude comprar ni una papa para hacerle puré.

Apurate, dale, que tu nueva hija te está esperando, seguramente, para decirte “papi” y que a vos se te caigan las babas de viejo verde mientras tanto.

…dejá, dejá no es necesario que me expliques nada. Ya lo sé todo y por lo único que te dejo entrar es para desahogarme, porque teniendo todo esto atravesado no podía ni dormir.

Fijate que te junté algo de ropa, viste, todavía me queda algo de eso que vos traicionaste, está en el bolso azul en el garage. Y sí, no te iba a dar las valijas nuevas, con lo que costaron. Después de todo, vos fuiste el que eligió abandonarnos. ¿No te anda más el pantalón azul? ¡Ah, qué pena! Bueno, podés decirle a la prostituta de tu amante que aprenda corte y confección y que te lo arregle, si se le terminan de secar las uñas recién pintadas, claro.

Ah, me olvidaba. La próxima vez llamá a mi abogada antes de venir, porque ella me dijo muy clarito que no podías aparecerte así, sin más, como Pancho por su casa, porque ésta, y te lo repito una vez más, ya no es tu casa. Qué me importa que hayas pasado la mitad de tu vida trabajando para pagarla. Eso lo hubieras pensado antes.

Salí por acá no más, así no tengo que dar la vuelta por la puerta del frente. Además no quiero que mis amigas te vean, a ver si piensan todavía que te perdoné.

Nunca voy a entender a los hombres. Una les da todo, y se terminan yendo con la primera atorranta que pasa.

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Acerca de Pequi

Vuelan las hojas en el viento y se llevan bajo el brazo todas las palabras pronunciadas y por pronunciar. Alguien tiene que darle una nueva voz a las palabras, y yo justo pasaba por aquí.
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