Diferencias sociales

Con la cabeza y el corazón ligeramente más calmados, hoy trato de ver más allá de los destrozos y de la división entre los dos bandos en contra y a favor de la seguridad en Bariloche.

Es verdad que en los barrios marginales viven los trabajadores de la industria turística y en el centro o en los kms, los dueños de esos mismos establecimientos. También es cierto que Bariloche ha crecido de forma exponencial y que ninguno de los servicios da a basto. También es cierto que el Sistema con mayúscula castiga la pobreza con marginación.

Pero de ahí a darles el poder a un grupo de delincuentes, hay un gran trecho. Si viviéramos en la selva, sería más simple; con una o dos batallas campales solucionarímos todo. Pero vivimos en sociedad, y le pese al que le pese, las Instituciones están para que funcionen. Si no lo hacen, hay mecanismos para reclamar, denunciar, manifestar.

La violencia nunca es el camino. Si tenemos que agradecerles a los vándalos delincuentes que se “manifestaron” delinquiendo por la Mitre, es que gracias a ellos el pueblo salió de su miedo, del marasmo de no saber qué hacer, de la impotencia, para juntarse en NUESTRO Centro Cívico ( el de todos) y repudiarlos este domingo veinte de junio.

A partir de ahora queda plantearnos por qué la policía de Río Negro está tan cuestionada. Tal vez necesitemos una policía mejor preparada, instruída, capacitada y con medios adecuados. Tal vez los organismos de control deberían ser más estrictos, y la propia fuerza debería hacer un mea culpa para limpiarse de las lacras que existen en toda organización.
Pero de ahí a reclamar que cierren una comisaría, que destituyan a toda la cadena de mandos y encarcelen al culpable ( porque no se acepta que llamemos “criminal” al desencadenante de este desastre, pero el policía es culpable por el simple hecho de ser policía) otra vez, hay un gran trecho.

También creo que esta situación nos mostró desamparados, con un Intendente que lo único que supo hacer fue quejarse que nadie lo escuchó, y dejó a las fuerzas públicas sin apoyo. Pero el domingo 20 algo maravilloso sucedió, a pesar de todo. La gente simple, la que trabaja, la que paga sus impuestos y quiere vivir tranquila, salió a la calle a demostrar que 50 vándalos no son una pueblada. Que no son TODO el Pueblo de Bariloche. Que la ciudad quiere vivir en paz. Que estamos hartos de la inseguridad. Hartos de la impotencia cuando esos mismos inadaptados nos asaltan, rompen y avasallan porque saben que nadie les hace nada.

El enojo contra la delegación de Derechos Humanos es comprensible cuando se llenan la boca hablando de exclusión y desamparo, discriminación y violencia social, y organizan una marcha en el medio de la bronca que termina en un desastre, saqueo, miedo, tristeza infinita. Y no se hacen cargo. Siguen mirando sólo lo que apoya sus argumentos, y cierran los ojos ante otros puntos de vista. ( Cierran los ojos y eliminan comentarios en los grupos de discusión). Muchos nos preguntamos si hay algunos más Humanos que otros, porque parecen tener mayores Derechos.

Somos conscientes que la pobreza es un flagelo de la sociedad, y no sólo de un grupo determinado. Y que la misma pobreza genera males mayores como la droga, el clientelismo político, el odio contra los que tienen algo más. Pero la gente común, la que día a día se levanta temprano para ir a trabajar, para abrir su localcito, el mercadito del barrio o la zapatería, no puede cambiar eso. Puede elegir votar o no a quien lo represente. Puede individualmente dar una mano en un comedor, o en el hospital. Pero no puede cambiar políticas de estado, o el capitalismo en el que estamos insertos. No puede hacer el gran cambio donde todos sin excepción vivamos felices y comamos perdices.

También somos conscientes que la gente del centro no son todos ricos, ni van en limousine por la vida. La mayoría son gente de trabajo, que puede brindar trabajo a otros, y así distribuír los ingresos del turismo que algunos se empeñan en demonizar, como si pudiéramos vivir de otra cosa. Tal vez deberíamos dejar de trabajar y vivir de los planes sociales? 140.000 personas viviendo de planes sociales?
No sé a ustedes, pero a mí me suena más a envidia que a otra cosa. El comunismo como ideología es fantástica, pero completamente impracticable. La gente que tiene, y no estoy incluyendo a los ladrones de “guante blanco”, es porque trabajaron toda su vida. Y merecen tenerlo, y vivir en paz.

Creo que no es mucho pedir.

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Acerca de Pequi

Vuelan las hojas en el viento y se llevan bajo el brazo todas las palabras pronunciadas y por pronunciar. Alguien tiene que darle una nueva voz a las palabras, y yo justo pasaba por aquí.
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