La ventana

Cuento en dupla : Esta vez les comparto  un cuento de a dos. Yo lo empecé, Pablo G, un amigo bloggero del fructífero Valle de Río Negro lo siguió y le dio un final y una consistencia muy propia. Pasen, lean, sorpréndansén y comenten.

No era que ella se pasara la vida mirando hacia afuera, pero últimamente los movimientos en la casa vecina le llamaban la atención. Mejor dicho, la falta de ellos. El pasto de la casa estaba crecido, pero eso ya había pasado antes. Dios sabe que no era fácil ni rápido domar esa selva de yuyos. Los sobres y revistas que rebalsaban el buzón, también. Pero el perro que no dejaba de ladrar, las cortinas corridas y nadie que entrara o saliera, era raro.

Hoy es día de cobro – suspiró – tengo que ir al banco.

Dejó a un lado el tejido y tanteó con los pies buscando las chancletas que se habían deslizado bajo el sillón. En ese preciso instante en que trabajosamente se levantaba del silloncito, escuchó el estallido desgarrando el silencio en miles de pequeños cristales.

Miró hacia la ventana. En su siempre prolijo piso yacía esparcido el vidrio hecho añicos de su ventana. Su mano se elevó en el aire hasta la boca. Se mordió los labios para no gritar. Y si eran ladrones?

Se agachó bajo el marco de la ventana mientras pensaba rabiosamente. Todo su cuerpo estaba tenso como una cuerda, expectante.

Luego de varios minutos de aterrador silencio se animó a incorporarse muy despacio. La casa vecina empezaba a aparecer en el recuadro del marco de madera. Todo se veía normal. Cuidadosamente sostuvo la hoja que luego del estampido había quedado abierta y la empujó . Un viento enfurecido sopló de golpe y le quitó la ventana de la mano. Uno pedazo de vidrio que todavía quedaba en el marco  le seccionó el pulgar. Ella cayó de rodillas entre los vidrios y se acurrucó gritando de dolor. Ya no le importó hacer ruido. Cuando levantó la cabeza para buscar el pedazo de dedo que ya no tenía, la cortina enloquecida por el viento se le enredó en el cuello y la arrancó  de ese cuarto de un tirón.

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Acerca de Pequi

Vuelan las hojas en el viento y se llevan bajo el brazo todas las palabras pronunciadas y por pronunciar. Alguien tiene que darle una nueva voz a las palabras, y yo justo pasaba por aquí.
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4 respuestas a La ventana

  1. CRISTY dijo:

    me gusto, tiene esa cosa de lo usual, mezclado con el suspenso de lo inusual, no note el cambio de escritor y eso es bien difícil, muy buenas imágenes, besotes cristy

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  2. Nanchus dijo:

    Me encantó! … tampoco noté el cambio de escritor, disfruté del relato y de las imágenes que rodaron en mi cabeza mientras lo leía.
    Saludos!

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