Encuentro demasiado cercano

Hace ocho años que vivo en Noruega, donde la naturaleza es un inmenso edredón que me mantiene tibio el corazón. El cielo se pone de acuerdo con los fiordos para usar colores que aún no se han nombrado. Los verdes de los bosques y campos están siempre recién lavados, las cascadas cantan ladera abajo y los pajaritos le ponen banda de sonido a este lugar único y prístino.

Todo muy bonito, hasta que un ciervo enorme aterriza en la ruta delante tuyo, se resbala, se cae y vos apretando el freno con los dos pies ves pasar tu vida y la del ciervo delante tuyo en un milisegundo.

Para ir y volver del trabajo manejo 100 kms por día. De esos 100 kms, 97 están rodeados de bosques y campo abierto. Una cosa muy interesante en Norge es algo llamado «Allemannsretten». Directamente traducido, es el derecho de todo el mundo de transitar por el territorio noruego. Está pensado para que quienes quieran acceder a las montañas o al mar puedan hacerlo. Esto incluye la prohibición de cercar tu propiedad. Quienes tienen animales tienen la posibilidad de extender una cerca eléctrica- un hilito blanco- donde los animales estén pastando. Las divisiones entre las granjas, entre las casas y las propiedades no está marcado más que por unos mojones de 15 cm perdidos en el pasto. Esto hace que la fauna se mueva entre las casas y pueblos sin alterar sus rutas. Están tan acostumbrados que ni se alteran por el tráfico. Sólo reaccionan cuando un auto se detiene y una argentina molesta les quiere sacar fotos.

Generalmente voy atenta a los descampados donde suelo ver ciervos pastando, porque de buenas a primeras se les ocurre cruzar la ruta y a nadie le gusta eso.

Hoy salí de trabajar como todos los días y tomé la ruta que me lleva desde Kristiansund a la isla de Frei.

De repente y salido de la nada, un ciervo macho saltó desde un muro de piedra altísimo al asfalto, delante de mi auto. Huelga decir que me tomó completamente desprevenida. Frené con todas mis fuerzas mientras atajaba con la mano derecha la cartera que salió en vuelo libre contra el parabrisas.

Fue una milésima de segundo, una fracción de tiempo imposible de cuantificar. El ciervo se resbaló en el asfalto mojado y al caer me miró con sus ojitos aterrados, como implorándome que no lo mate. A una rapidez pasmosa se puso de pie otra vez y desapareció del otro lado del camino. Tenía una cornamenta imponente y era inmenso! Es la primera vez que veo un animal tan hermoso, tan grande y tan indefenso.

La temporada de caza está abierta y los cazadores recorren las montañas buscando sus presas permitidas. El sólo hecho de pensar en quitarle la vida a ese magnífico animal me deja el corazón del tamaño de una pasa de uva.

Entiendo que lo hacen para mantener la población de ciervos estable, que si crece demasiado se mueren de hambre porque no tienen comida suficiente en invierno, y que casi no tienen predadores naturales porque los lobos ya no viven en la zona.

Pero recuerdo la mirada aterrada de ese único ojito mirando a la nada, la desesperación de esas largas patas por volver a pararse, la rapidez con que todo sucedió, y entiendo que nunca me perdonaría si le hiciera daño a tan magnífico ejemplar.

Manejé todo el camino a casa deseando que se encuentre bien, que la próxima vez mire al cruzar, que los cazadores no lo encuentren, que tenga una buena vida y engendre muchos bellos ejemplares como él. Volví a casa pensando en lo afortunada que soy, que no pasó nada, que estamos bien él, Candy, mi cartera y yo.

Volví a casa pensando que un instante cualquiera, de una persona cualquiera detrás de un volante tiene el poder de quitar una vida.

Rosita, Pin, Pon y Pun de visita frente a casa.

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Acerca de Pequi

Vuelan las hojas en el viento y se llevan bajo el brazo todas las palabras pronunciadas y por pronunciar. Alguien tiene que darle una nueva voz a las palabras, y yo justo pasaba por aquí.
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3 respuestas a Encuentro demasiado cercano

  1. Nora dijo:

    Hola, es una experiencia tan bien contada que me retrotrajo a una angustia similar ,sólo que en mi caso no me dejó un sentimiento de alivio y quedó grabado en mi memoria como una situación inevitable dado la convivencia entre la urbanidad y los animales en libertad. Gracias por venerar la naturaleza y hacernos pensar al respecto. Muy Bueno!!!

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  2. Nan dijo:

    Como siempre tus relatos me transportan! Gracias por volver a postear!
    Tus palabras nos llevan de la mano a espiar por una ventana clara un mundo distinto y emocionante… un mundo de esos que enseñan lecciones directo al corazón 🙂
    Muy bueno!
    Besos desde Nueva Zelanda!

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  3. cristy dijo:

    que lindo que deshilachas las ideas, pintando situaciones por donde se puede sentir hasta olores, el nudo del escrito es ese bicho que debe haber escrito en su idioma que vio a una morocha preciosa que lo miraba con grandes ojos asustados y que hizo lo imposible para no pisarlo, debe estar esperando que los de su tribu no lean ese post que deja su hombria servil muy deteriorada, y seguro agradeceria con el corazon desbordado todos tus deseos que lo acompañaran por esos hermosos parajes

    Le gusta a 1 persona

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